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El docente de la Licenciatura en Composición Musical con Orientación en Música Popular del Instituto A.P. de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Villa María, Eduardo Calvimonte, acaba de concluir su etapa como docente y dialogamos con él para conocer más de cerca su vínculo con la UNVM y su valoración de la experiencia en la educación universitaria pública y gratuita.

¿Vos fuiste uno de los pioneros de la carrera, cómo consideras que fue evolucionando la carrera y qué sentimiento te genera?
Me presento, soy Eduardo Calvimonte, músico, pianista, docente, y he finalizado mi trabajo como Profesor Adjunto tiempo completo en la Licenciatura en Composición Musical con orientación en Música Popular de la Universidad Nacional de Villa María. Y así pasaron 27 años como responsable de las materias Instrumento Piano I, II, III y IV, e Instrumento Complementario Piano I y II.

En mi recorrido profesional, los desafíos han estado siempre presentes y formar parte de esta nueva, y única en el país, propuesta de formación académica en música popular en el ámbito universitario (año 1998), requería de nuevos desarrollos pedagógicos y amplios debates para situar la música popular en la Universidad.

La Licenciatura fue creciendo en el número de estudiantes y al completarse los 5 años, nos encontramos con un grupo heterogéneo de profesores, compañeros de trabajo, que desde diferentes experiencias y miradas, construimos esta carrera tan reconocida en el país.

El crecimiento de la Universidad nos llevó a tener el Campus propio, espacios diseñados y acustizados, instrumentos, equipos de grabación, y mucha música que se respiraba en las clases y en los pasillos.

Con mucho trabajo y gestión, los estudiantes disponían de pianos, guitarras, baterías, etc., para las prácticas y para el estudio. Los trabajos finales, que se requieren para la Licenciatura, se superaban en contenidos y calidad musical, nuestros estudiantes formaban parte de todo un movimiento musical que se fue generando en la ciudad de Villa María. Los exámenes  de piano, guitarra, percusión, bajo, flauta, que presentaban los estudiantes, eran momentos esperados.

Desde los 23 años que trabajo con la música, como pianista del Seminario de Danzas de la Provincia de Córdoba, como docente en Collegium, como profesor y Director del Conservatorio G. Gilardi de Bell Ville, y desde 1999 como profesor en la Licenciatura de Villa María… la sensación interior es difícil de describir, está llena de alegría, afectos, momentos, las composiciones de mis libros, de muchos estudiantes destacados en música y pensamiento, de varios profesores queridos, y de dejar el lugar para que nuevos músicos aporten sus miradas en una carrera universitaria que se debe recrear permanentemente.

¿Cuál considerás que es el valor y/o aporte que tiene la Licenciatura en Composición Musical con Orientación en Música Popular en el desarrollo de la región?
Cuando el proyecto del Prof. Luis Nani se concreta en la Orquesta Sinfónica, los estudiantes de los diferentes instrumentos formaron parte. Música popular y obras para orquesta escrita por los propios estudiantes. Pocos lugares en el mundo tienen esa posibilidad.

La Universidad pública y gratuita ofrecía a la ciudad, a la región y al país nuevas miradas sobre el trabajo académico con la música popular.

Esas miradas estaban presentes en los Congresos Latinoamericanos de Formación Académica en Música Popular, que se realizan cada dos años, e intercambiamos con referentes musicales y teóricos de diferentes lugares del país y del mundo.

Los Congresos y la Orquesta Sinfónica de Villa María disponían de un hermoso Auditorio.

¿Qué es lo más valioso que te dio ser docente del sistema universitario público y gratuito de nuestro país?
El sistema universitario en el que trabajé me ha permitido ampliar mi mirada sobre educación, pedagogía y materiales para la educación en música popular; la composición de obras para el piano en los diferentes niveles forma parte de mi tarea docente y la de transmitir la enorme posibilidad de estudiar en la universidad pública y gratuita, en un mundo donde todo cuesta dinero.

Cada clase es una puesta en escena, de quien está a cargo de la clase y del grupo, hay energías, emociones en la transmisión, posturas físicas que muestran que algo importante está en juego: la posibilidad del otro, estudiante, la potencialidad de cada uno de ellos… y lo que se aprende, lo que aprendo.

Ahora que tomo distancia y miro estos años como docente, a los profesores, a los estudiantes que traían sus experiencias, a la Licenciatura en Composición Musical, a la Universidad toda, veo lo posible que puede hacer el hombre, en contextos políticos y sociales que piensen en el país, en la educación, en las personas…

No es este uno de esos momentos, la educación pública y gratuita se sostiene por convicción, pero no forma parte del proyecto político; pero se crea, se investiga, se estudia, se trabaja, se defiende.

¿Cómo vas a recordar tu paso por la UNVM?
Mi reconocimiento a Juan Carlos Ciallela, creador junto con Raúl Kuky Soria de la Licenciatura en Composición Musical, a la Universidad Nacional de Córdoba, Escuela de Artes, en donde obtuve el título de Profesor Superior de Piano, con excelentes y reconocidos profesores.

Tengo confianza en un futuro menos violento y sin guerras provocadas por codicia y perversión, que el día a día posibilite lo mejor de nosotros en una sociedad que nos contenga, en discursos que no insulten, en palabras y acciones para una sociedad más justa.

Gracias Universidad Nacional de Villa María.

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